Traumas

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"Desde entonces, ya nada es igual"

Aunque cueste creerlo, vivir experiencias traumáticas es mucho más frecuente de lo que pensamos. Cuando hablamos de traumas o de situaciones traumáticas, podemos referirnos a dos tipos:


– Trauma tipo 1: Este trauma es consecuencia de haber vivido o presenciado una situación dolorosa, concreta y aislada que nos ha supuesto un bloqueo y una incapacidad para afrontarla. Ejemplos de este tipo de trauma serían un accidente de coche, un robo, un atentado, un desastre natural, una violación…


– Trauma tipo 2: Se trata de un trauma repetido, que en algunos casos puede llegar a ser imperceptible, pero que va generando en la persona una sensación de inseguridad, desconexión, miedo, incapacidad. Algunos ejemplos de este tipo de trauma serían el abuso sexual infantil, la negligencia, el maltrato, las humillaciones…

 


Un trauma es una fuerte herida en el alma, y como consecuencia de ello, podemos presentar una gran variedad de síntomas. Algunos de ellos serían:
– Pesadillas.
– Ansiedad.
– Dificultad para gestionar o regular nuestras emociones (ataques de rabia, llanto…).
– Dificultades para recordar y/o hablar de lo sucedido.
– En ocasiones, sentir que volvemos a vivir la situación traumática.
– Somatizaciones.
– Sentimientos de incapacidad, inutilidad.
– Dificultades para relacionarnos con otras personas.
– Percepción del mundo como un lugar peligroso.
– Evitación de lugares, personas o situaciones que nos recuerden a aquel suceso.
– Etc.
Poner solución a esto pasa por integrar la situación traumática en nuestra memoria, siempre desde la seguridad y el respeto por parte del terapeuta.